Todos los que nos tomamos el transporte publico en la ciudad de Buenos Aires y alrededores (especialmente colectivos, no sé si es tan común en el tren y el subte) sufrimos, soportamos, aguantamos a los orangutanes que deciden no invertir 15 pesitos en unos auriculares y nos deleitan con una variada selección de música que obviamente no coinciden con nuestros gustos musicales (obvio! como se puede complacer a un mundo de 20 asientos con gente totalmente diferente entre si?).
Pero atención mis queridos lectores, porque
ellos (si ellos, tomo como una guerra personal esta cuestión) se están modernizando. Hoy a la tarde en un viaje en el 105, vi como uno de
ellos portaba en una riñonera (siguen existiendo??) un sistema de sonido (supongo yo porque nunca pude verificarlo fehacientemente) que controlaba con un
control remoto!! y subía y bajaba el volumen a
piacere.
La tortura y mi asombro fluctuó bastante durante los 20 minutos del trayecto, porque lo tenía al lado, pero al mismo tiempo, en su tracklist sonaba Soundgarden por ejemplo lo que no me parecía taaaan terrible.
Así que cuidado amigos ya están advertidos, ojos abiertos y oídos cerrados!